Obligaciones y contratos. El deber jurídico. Derecho Civil Uruguayo















































































1. a. Debemos partir de la base de que, para que se configure una obligación (por ser esta un deber jurídico en sentido amplio) deben estar ambos sujetos (activo y pasivo) determinados, o ser al menos determinables. Como afirma Peirano el sujeto de la obligación es “indeterminado” cuando no podemos indicar quién es efectivamente el acreedor o el deudor. La misma puede ser de dos tipos: es objetiva cuando hay una imposibilidad material de establecer quién es el acreedor y/o el deudor; por el contrario es subjetiva cuando en los hechos está fijada la calidad o las condiciones fácticas necesarias para ser sujeto activo o pasivo, pero aún no se ha dado a conocer la o las personas (físicas o jurídicas) que ocupan ambas situaciones jurídicas. Berdaguer lo resume afirmando que la indeterminación subjetiva es aquella en la que “ya existe un deudor y un acreedor, pero ambos son desconocidos entre sí, o al menos uno (...) desconoce al otro (...)”. En el caso de la objetiva, los sujetos o al menos uno de ello no ha sido determinado ni siquiera fácticamente.

b. No. Como dijimos al principio para que exista la obligación es necesario que ambas partes estén determinadas o sean al menos determinables; como el caso de la indeterminación subjetiva, la cual no impide el nacimiento de la relación obligatoria, ya que si bien podemos no conocer con exactitud a alguno de los sujetos, en los hechos se establecen los requisitos necesarios para que la parte ocupe su situación jurídica activa y/o pasiva. Por ello no afecta la existencia de la obligación. No sucede lo mismo en el caso de la indeterminación objetiva, donde “falta” la posibilidad de determinar al menos a uno de los sujetos, y según Berdaguer “es lógico afirmar de plano que no es concebible la existencia de una relación obligatoria (...) cuando todavía uno de [los sujetos] no existe” o no se puede determinar.

Peirano analiza el ejemplo de la “promesa al público”, dentro del cual distingue tres momentos: cuando se hace la oferta no hay obligación propiamente dicha y la indeterminación es objetiva; en el segundo momento surge una persona que cumple con la conducta exigida: aparece un sujeto activo aunque no se conoce con el deudor, existe una indeterminación subjetiva, el sujeto es determinable y ya podríamos considerar la existencia de la obligación. Finalmente cuando ambas partes se conocen  hay total determinación. En base a lo expuesto, concluímos que solamente el caso de la indeterminación objetiva afecta la existencia de la obligación; en el caso de la subjetiva, se considera que el sujeto es determinable y por tanto el contrato es válido y se concretará cuando dicho sujeto aparezca plenamente determinado.


2. a. Ambos objetos son determinables, aunque no están determinados. En las dos situaciones se da una determinación de género; en el primer caso -la obligación de Ana- sabemos que lo que debe dar o entegar es uno de los 5 caballos árabes, no basta que sea cualquier animal -en cuyo caso no estaría determinado-, ni siquiera cualquier caballo, sino que se determina el género de esos animales: caballos y árabes-.; respecto de la obligación de Josefina sabemos que debe entregar una suma de dinero, y aunque no conocemos la cantidad exacta (es incierta), el mismo contrato establece en forma expresa y detalladamente las pautas para determinarlo: “lo que resulte de la tasación hecha por la Sociedad de Criadores de Caballos Árabes el día anterior a la entrega”. Si bien no sabemos cuál de los 5 caballos debe entregar exactamente, sabemos que no puede ser cualquier; y en el otro caso: el hecho de no saber qué monto de dinero debe Josefina no obsta la determinación, ya que en el mismo contrato se establecen las pautas para determinarlos.

b Según la teoría materialista el objeto de la prestación de Ana, sería cualquiera de los 5 caballos -es decir la “cosa” en este caso se trata de un bien mueble semoviente: un caballo árabo-; según la teoría jurídica sería dar a Josefina cualquiera de los 5 caballos árabes -considera la prestación-.


3. Peirano analiza los requisitos expuestos por el Código Civil y necesarios para que el objeto de la obligación tenga validez:

- Obligaciones de dar: debe ser real o posible; incluirse dentro del comercio de los hombres; estar determinado o ser determinable. 

- Obligaciones de hacer o no hacer: ser física y moralmente posible; determinación de la conducta y que los contrayentes tengan interés en ello.

A. Es real o posible, aunque como se trata de un hecho futuro, para que se configure la obligación y tenga validez el contrato, deberá obtener efectivamente la cosecha. Sí se pretendiera lo contrario, debería expresarse en el contrato que lo que se contrata es la “contingencia” -la posibilidad abierta de que exista efectivamente la cosecha o no-.

B. Es irreal o físicamente imposible; y por este motivo no tiene demasiado sentido analizar los demás requisitos.

C. Es imposible e irreal; y por tanto, pierde sentido analizar las restantes. No cabe la posibilidad de que aprenda luego para enseñar, ya que la falta de capacidad para enseñar se debería haber estipulado previamente en el contrato en forma expresa -en caso contrario el “profesor” no actuaría de “buena fe”-.

D. No es un objeto válido ya que no se puede determinar el objeto concreto de la prestación: no especifica el género; el término “un animal” es demasiado amplio como para poder considerarlo un objeto de la obligación. Si se especificara el mismo, deberíamos analizar la licitud de comprar dicho animal, ya que hay ciertas especies protegidas y que por tanto no se pueden comerciar. De todos modos en este caso no adquiere validez debido a la amplitud del objeto que no está determinado ni se establecen las pautas para determinarlo. 











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