Guibourg, Ghigliani y Guarinoni “Introducción al conocimiento científico: Capítulo 1 Lenguaje”. Filosofía del Derecho. Apuntes. Resumen. Lenguaje















































































Guibourg, Ghigliani y Guarinoni “Introducción al conocimiento científico: Capítulo 1 Lenguaje”


Un signo, es un fenómeno relacionable con otro fenómenos; dependen de una relación de causa a efecto.

Los signos que dependen de un vínculo arbitrariamente fijado. Son signos artificiales, intencionales y más o menos dependientes de alguna convención tácita entre miembros de un mismo grupo.

De símbolos están hechos los lenguajes.


Toda ciencia es un conjunto de enunciados, y por lo  tanto se expresa a través del lenguaje. 

Debemos establecer qué es un lenguaje y cuál es la relación entre el lenguaje de las distintas formas de comunicación y el lenguaje científico. Aún más en aquellas ciencias cuyo objeto está normalmente expresado en lenguaje, como la lingüística y el derecho. El jurista debe describir sistemas de normas que a su vez dicen cosas acerca de si misma.


Los símbolos deben además estar ordenados en una estructura más o menos orgánica, y tienen atribuida cierta función propia como parte del lenguaje -un sistema de símbolos que sirve a la comunicación-. La comunicación no es sencilla, depende de diversos factores: emisor, receptor, mensaje o información transmitida, y u canal o vía por cuyo medio se transmite la información, código común al emisor y receptor.

Cualquier interferencia que provoque la distorcion del mensaje o entoqupeza su recepcion se llama técnicamente ruido, y puede ser efectivamente un ruido, u otro tipo de factor distorsionante.

El código es el que define el lenguaje que utilizamos y establece su estructura.

En cada proceso de comunicación aparece un mensaje compuesto por una serie de signos, que poseen una significación: relación entre el signo y el fenómenos cuya representación el signo trae a nuestro mente. Lo que caracteriza al lenguaje es su intencionalidad; los signos que lo componen son más o menos deliberados, y así el lenguaje tiene por objeto la comunicación a través del significado.

La significación es la relación de los signos con los fenómenos que sugieren y puede ser natural o artificial; el significado es la relación de los símbolos con aquello que simbolizan, es siempre artificial, intencional y más o menos convencional.


CLASES DE LENGUAJES

  1. Lenguaje natural: el que utilizan los seres humanos en su comunicación ordinaria, ha sido formado paulatinamente mediante el uso del grupo social, a través de una dinámica histórica no deliberada. Algunos lenguajes fueron impulsados en algún momento por motivos políticos de identidad nacional. Posee una gran riqueza significativa, no solo transmite descripciones, sino también emociones, órdenes u otros mensajes. Tiene como defectos la vaguedad y la ambigüedad, aunque al mismo tiempo son positivas ya que permite cierta economía de palabras, ya que un mismo vocablo sirve, según el contexto para varios significados y, la vaguedad se adapta generalmente al escaso nivel de precisión requerido por las comunicaciones de la vida cotidiana. Se transforman en desventajas cuando queremos elaborar un discurso riguroso, unívoco y preciso -como requieren las ciencias-.

  2. Lenguaje artificial: cierta intervención individual

  • Lenguaje técnico: lenguaje natural con términos técnicos, aparece cuando se otorga a determinados vocablos o expresiones un significado restringido, a través de definiciones precisas. Las ciencias utilizan comúnmente este procedimiento para otorgar mayor precisión al lenguaje, pero la base son las mismas del lenguaje natural del que parte. Son términos estrictamente definidos que constituyen el lenguaje específico de cada ciencia, con mayor grado de univocidad en los conceptos relevantes para determinado sector del conocimiento. Los términos definidos pueden haber sido tomados del lenguaje natural, o puede haberse creado un vocablo para nombrar una categoría hasta entonces inexistente en el lenguaje que el científico considera relevante.

  • Lenguaje formal: es aquel en el que se han eliminado los términos del lenguaje ordinario y se emplean únicamente símbolos arbitrarios, de cuyo significado se prescinde, para dirigir la atención exclusivamente sobre las relaciones entre dichos símbolos, expresadas en fórmulas, tal como en el álgebra o en la lógica formal. Una expresión formal puede verse como un mero cálculo, como enunciación de cierta propiedad; o podemos asignar valores a los símbolos arbitrarios y el calcula queda interpretado, y resulta aplicable a un sector de la realidad.


SEMIÓTICA

Teoría general de los signos que estudia los elementos representativos en el proceso de comunicación. 

La lingüística es la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social. Trabajos posteriores han relacionado esta disciplina con otras ciencias sociales como la antropologia, psicologia, sistemas sígnicos como la expresión literaria o la moda.

  1. Lingüística: Estudia los lenguajes naturales y está constituida por todas las manifestaciones del lenguaje humano. Proporciona a la semiótica su metodología y parte de sus teorías.

  2. Lengua y habla; sincronía y diacronía: Saussure divide el concepto de lenguaje en dos partes

  1. La lengua: sistema de signos y reglas para su uso que sirve a una comunidad lingüística. Es un producto social, un conjunto de convenciones necesarias, adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de dicha facultad por los individuos. La lengua es sistemática y forma parte de las pautas sociales, como código aceptado normalmente por cierto grupo. El emisor debe codificar a través de la lengua que a ésta corresponda.

  2. El habla: es el acto a través del cual la lengua se manifiesta, sólo puede exteriorizarse por medio del acto individual de emitir un mensaje.

El exámen de la lengua admite dos enfoques:

  • Sincrónico: es estático y determina las pautas que en ese momento componen la lengua aceptada.

  • Diacrónico: es dinámico y observa la evolución de la lengua a través del tiempo: como se modifican los significados, aparecen nuevos vocablos, etc. La lengua se manifiesta a través de actos individuales de habla, y evoluciona también a través de ellos a medida que tales actos son cumplidos por un gran número de hablantes.

  1. Niveles del lenguaje: Cuando una investigacions e realiza acerca de un lenguaje, llamamos a éste lenguaje objeto es el lenguaje natural cuyas reglas se describen, hay palabras que hablan acerca de cosas; el lenguaje en el cual los resultados de la  investigación se formulan, se llama metalenguaje. Las reglas del lenguaje objeto enunciadas por el gramático, constituyen el metalenguaje. En el, hay palabras que hablan acerca de las palabras. La cadena de metalenguajes es infinita en teoría.

  2. Niveles del lenguaje normativo: dos clases de metalenguaje referido a las normas

  1. Metalenguaje prescriptivo: hay normas que hablan acerca de normas. Por ejemplo: “Atienda las indicaciones de las señales” expresa una metanorma y está expresada en un metalenguaje, en un nivel superior al de los carteles comunes,cuyas indicaciones se exhorta a cumplir. Las normas que establecer métodos para crear o modificar otras normas, son también normas de segundo nivel, expresadas en una suerte de metalenguaje prescriptivo.

  2. Metalenguaje descriptivo: Kelsen llama norma a las disposiciones emanadas del legislador, y enunciados jurídicos a las descripciones que de las mismas normas hacen los juristas.

La ciencia del derecho aparece como un metalenguaje descriptivo de normas. En la medida en que los juristas son quienes identifican las normas válidas de un sistema. 

  1. Los niveles del lenguaje como el camino hacia el vacío: Quién se refiere al lenguaje, se sitúa en el plano del metalenguaje. Los enunciados que integran la semiótica o la lingüística forman parte de un metalenguaje, ya que se refieren a los lenguajes objeto.


SINTAXIS

La semiótica tiene varias partes, cada una de ellas con un objeto diferenciado:

  1. Sintaxis: estudia los signos mismos con independencia de su significado. 

  2. Semántica: los signos en su relación con los objetos designados.

  3. Pragmática: la relación entre los signos y las personas que los usan.


El lenguaje está formado por tres clases de elementos:

  1. Conjunto de signos primitivos: entidades significativas de un lenguaje dado que no requieren ser definidas explícitamente mediante otros signos del mismo lenguaje, puede considerarse como tales a los morfemas, destinados a enlazarse entre sí para formar las secuencias portadoras de mensajes, del modo en que un número limitado de piezas de un juego de construcciones para niños permite muchas combinaciones diferentes.

  2. Grupo de reglas de formación: las palabras de un idioma han de combinarse según ciertas reglas que determina qué ha de considerarse como expresión bien formada en ese lenguaje. En el lenguaje natural los enunciados malformados desde el punto de vista de la sintaxis carecen de significado desde el punto de vista de la semántica. En los lenguajes formales esta relación no se plantea en principio.

  3. Grupo de reglas de derivación: reglas que permiten transformar unas expresiones en otras u obtener nuevas expresiones a partir de otras que se toman como punto de partida. Permiten derivar unos enunciados de otros. 

En los lenguajes formales los términos primitivos son signos arbitrarios a los que no se asigna en principio significado alguno. Solo son susceptibles de análisis sintáctico. Cuando los interpretamos y le otorgamos valores -significados- a esos símbolos arbitrarios, aparece la óptica de la semántica y, consecuentemente también la pragmática. Otra peculiaridad de los lenguajes formales es que sus reglas de formación se hacen explícitas antes de empezar a usarlas, mientras que las reglas de formación de los lenguajes naturales se establecen y evolucionan a través del tiempo, de modo tal que lengua y habla se determinan y modifican la una a la otra constantemente y sobre la marcha. Las reglas de la gramática no son más que modelos de las reglas que efectivamente se siguen en una comunidad lingüística. 

La sintaxis abarca tanto la postulación de signos primitivos, como el estudio de las reglas de formación y de derivación. Por esta última vía la sintaxis incluye dentro de su campo toda una ciencia con jerarquía y tradiciones propias: la lógica.

Pueden distinguirse aun distintas vertientes o modalidades del estudio sintáctico:

  • La sintaxis descriptiva o lingüística examina la estructura de los lenguajes naturales en forma especial o general.

  • La sintaxis pura o lógica estudia la estructura de cualquier lenguaje, y se halla más próxima a la lógica y a la filosofía que a la lingüística.


SEMÁNTICA

Entre las diferentes partes de la semiótica, la gramática es el estudio del significado.

La semántica nació como una disciplina empírica: examina los distintos lenguajes naturales y estudiaba el modo en que los significados se atribuyen a las palabras, sus modificaciones a través del tiempo y aún sus cambios por nuevos significados. 

  • La semántica descriptiva o lingüística, también puede ser especial o general, describe la evolución histórica de todos los lenguajes.

  • Lexicografía: busca establecer el significado de las palabras de un idioma en un momento dado, y suele exhibir su resultado en la confección de diccionarios, es una parte de la semántica descriptiva. Los estudios descriptivos y la búsqueda de regularidades, han llevado a la ciencia empírica a preguntarse por sus propios fundamentos.

  • Semántica puro o filosófica: trata de construir y analizar algún sistema de reglas semánticas que sirvan para cualquier lenguaje, ya sea históricamente existente o producto de nuestra imaginación. Examina las bases teóricas sobre las que puede asentarse cualquier análisis semántica particular, y resulta de fundamental importancia a la hora de razonar sobre las interpretaciones posibles de una expresión lingüística.

  1. La fuente del significado: La relación entre una palabra y su significado suele presentarse como algo que no es dado, un vínculo natural que conocemos, y no se nos ocurre cambiarlas. Afirmar que una cosa tiene un nombre, no es correcto; más bien corresponde decir que nosotros tenemos un nombre para una cosa. No existen entonces nombres verdaderos, solo nombres comúnmente aceptados. La libertad de estipulación -la posibilidad de inventar nombres- trae consigo un riesgo: que nadie nos comprenda. Cuanto menor sea la aceptación común de ese significado, mayor será la dificultad de comunicación y más necesaria será alguna aclaración sobre nuestro lenguaje personal.

  2. Identificación y significado: la relación entre palabra y cosa es artificial, fruto de decisiones individuales o sociales, ajena a las características observables de la cosa misma y modificable a voluntad, con solo tomar la precaución de hacer saber dicha modificación a quienes quieran escucharlo, cualquiera que sea el nombre que demos a una cosa, esa cosa será siempre la misma y requerirá algún nombre. Por encima de las divergencias existe una diferenciación natural entre los objetos que sirven de base necesaria a cualquier lenguaje; esto no siempre es cierto.El hecho de llamar de una determinada manera a un objeto es sólo una elección posible entre muchas no solamente respecto del nombre sí, sino también de la delimitación del objeto a nombrar. Al inventar nombres, trazamos límites en la realidad, como si le contáramos idealmente en trozos, y al asignar cada nombre constituimos el trozo que, segun hemos decidido corresponderá a ese nombre. Habitualmente no advertimos este procedimiento porque el lenguaje no fue inventado por nosotros, sino elaborado anónimamente a través de una larga tradición: la realidad se nos presenta ya cortada en trozos, nos han inculcado desde pequeños, insensiblemente y a través del lenguaje, la división del universo que corresponde a ese lenguaje. Sin embargo, los distintos idiomas parten de divisiones aproximadamente semejantes, y esto no es obra de la casualidad, las personas tienen algo en común: son seres humanos; tienen las mismas necesidad, mismas percepciones sensoriales, y las mismas reacciones frente al mundo que lo rodea. Esto puede explicar que distintos grupos humanos hayan trazados límites parecidos entre las cosas. Esta semejanza está lejos de ser absoluta. 

  3. Concepto y clasificación: Al hablar del significado como relación entre la palabra y al cosa, no hemos hecho distinciones entre el caso de los nombres propios y el de la spalabras de clase, o sustantivos comunes.

Cuando identificamos los objetos, nuestra más sencilla delimitación de la realidad es la que determina objetos individuales, que sí lo deseamos podemos asignarle un nombre propio a cada uno de estos individuos; pero cuando lo hacemos no seguimos un criterio sistemático. En el mundo es posible distinguir infinitos individuos, pero no es posible ni útil poner nombres propios a cada uno.Agrupamos los objetos individuales en conjuntos o clases, y establecemos que un objeto pertenece a una clase determinada cuando reúna tales o cuales condiciones. No solo hemos creado las palabras, sino también hemos creados los conceptos a que esas palabras se refieren.

La agrupación de los objetos en clases es un acto intelectual que en la mayoría de los casos cumplimos inadvertidamente, pues, no es inculcado junto con el lenguaje. Todo lenguaje, presupone un complejo sistema de clasificaciones; y, aunque los idiomas de culturas semejantes tienden a adoptar clasificaciones parecidas, cada lenguaje tiene sus propias particularidades.  Las clasificaciones, del mismo modo que la identificación de entes individuales, no son cosas que están en la naturaleza y que, en consecuencia, puedan conocerse mediante un adecuado estudio del universo. La clasificación es un hecho cultural y, en ocasiones, meramente individual. No hay, pues clasificaciones verdaderas ni clasificaciones falsas, tal como no existen nombres verdaderos ni falsos para cada objeto. Cada clasificación tiene su propia utilidad, dentro de determinadas circunstancias o para ciertas personas, así, la preferencia variará según sea el clasificador fabricante de pantalones, educador, sacerdote, etc. En este juego de inventar debates estériles hay verdaderos campeones: los hombres de leyes, dedicados desde hace muchos siglos a inventar clasificaciones y a trazar sutiles, y siempre convenientes distinciones, escriben extensos argumentos sobre la naturaleza jurídica del matrimonio, del préstamos a la gruesa o de las asignaciones familiares. Son insolubles si se los plantea de esa manera, porque su solución no depende de la realidad ni de la naturaleza sino de ciertas decisiones clasificatorias y lingüísticas. Detrás de ellos, hay ciertos problemas verdaderos, cuya identificación queda oscurecida por las argumentaciones sobre la controversia ficticia.

  1. Denotación y designación: hablamos de objetos cuya existencia no nos consta, y aun de seres de los que sabemos que no existen, seres que no son, pero que algun dia podrian llegar a aparecer. Dos tipos de entes:

  1. Los que existen y están en la realidad.

  2. Los que subsisten: no forman parte de la realidad pero podrían llegar a existir. 

Evitamos cuidadosamente confundir el plano del lenguaje con el de la realidad, ésta última no tiene por qué sujetarse a los caprichos lingüísticos o imaginativos del hombre, así como el ser humano puede describir estados de cosas que no existen, también pueden nombras entes imaginarios sin que por ello sea preciso otorgar a éstos alguna carta de ciudadanía de la realidad. Se distinguen dos formas o componentes del significado

  • Denotación: conjunto de todos los objetos o entidades que caben en una palabra. No ha sido formada al azar, sino que son producto de un criterio. Existen ciertas razones por las que incluimos un objeto en una clase o lo excluimos de ella. Forman el criterio de uso de la palabra de clase, y tal criterio es la piedra de toque del concepto: tenemos el concepto cuando estamos dispuestos a usar cierto criterio para llamar de una determinada manera a los objetos que lo satisfagan, y para no llamar con ese vocablo a las cosas que no se ajusten a sus requisitos. 

  • Designación: el criterio de uso de una palabra de clase. Es el criterio o conjunto de requisitos que exigimos para el uso de un concepto.

  1. Vaguedad: la resolución que adoptemos no nos es impuesta por el diccionario ni por autoridad lingüística alguna, ya que en nuestro idioma el significado de una palabra no es tan preciso. La falta de precisión en el significado de una palabra se llama vaguedad; en la medida que hay casos en los que su aplicabilidad es dudosa, no es decidible sobre la base de los datos preexistentes, y solo puede resolverse a partir de una decisión lingüística adicional. Prácticamente todas las palabras son vagas en alguna medida.

  2. Ambigüedad: la situación se complica cuando una palabra tiene dos o más designaciones, se le llama polisemia o ambigüedad. Tiende a multiplicar la vaguedad. Proviene muchas veces de la extensión de un nombre a diversos aspectos o elementos de una misma situación. También en la producción de ambigüedades a través del lenguaje figurado. El colmo del lenguaje figurado es la metáfora, un fugaz vínculo de significado a la vez que sugiere vagas semejanzas. 

  3. Todas las palabras son vagas y muchas son ambiguas; no podemos estar seguros de qué es lo que nosotros mismos queremos significar con cada palabra. No anulan por sí solas toda la utilidad del idioma que hablamos,y la prueba está en que veníamos hablando sin percatarnos de tales dificultades. Los inconvenientes más graves para la comunicación entre los hombres no son tanto lingüísticos como valorativos. La ambigüedad es fácilmente evitable en la mayoría de los casos, el contexto nos conduce certeramente a interpretar la palabra en la acepción que el hablante quiso darle. En cuanto a la vaguedad se trata de un defecto del lenguaje, o de una de sus virtudes; es mejor que nuestro lenguaje sea algo impreciso. 

El lenguaje que hablamos ha sido construido a la medida de nuestras necesidades, y no es más preciso porque tales necesidades no lo requiere habitualmente. Una mayor claridad no solo sería superflua, sino que probablemente introducirá una embarazosa complicación. 

Es bueno dudar de la utilidad del lenguaje, ya que es la herramienta de la ciencia, y en no pocos casos integra también, su objeto. Es provechoso tomar conciencia de las limitaciones del instrumento que usamos de modo que sepamos manejarlo eficazmente y, sobre todo, que no nos dejemos manejar por él.

Hay ocasiones en que la precisión del lenguaje natural no resulta suficiente, porque deseamos profundizar algún aspecto de la realidad que va más allá de lo cotidiano. Esto ocurre normalmente con las ciencias dan nacimiento al lenguaje técnico y el formal: allí donde la ambigüedad y la vaguedad se convierten en escollos para el grado de precisión que un conocimiento especializado requiere; se hace necesario introducir vocablos y expresiones más exactas. Las palabras que usemos pueden ser totalmente nuevas, o convenientemente reconstruidas. Ambos requieren un procedimiento intelectual de importancia: la definición. 


PRAGMÁTICA

Disciplina que estudia el discurso como un acto humano que se dirige a la producción de ciertos efectos, pero su campo de interés es más amplio que el mero análisis del discurso; puede decirse que la pragmática en la parte de la semiótica que trata del origen de los signos, sus usos y los efectos que ellos producen en la conducta dentro de la cual aparecen. El modo en que las distintas partes de la semióticas se encuentran estrechamente ligadas entre sí. La sintaxis es el punto de partida de la semántica, ya que para estudiar las formas de significación y sus problemas es preciso admitir primero ciertas expresiones a las cuales haya de atribuirse aquella significación, y para distinguir las expresiones aceptables de las inaceptables, es necesario conocer o establecer ciertas reglas de formación. La semántica ed una base necesaria para la pragmática, ya que el uso que se hace del lenguaje presupone el manejo de los signiicado atribuidos a los signos que se empleen. El hábito de la pragmática es muy amplio. 

  • Para qué sirve el lenguaje y cómo se lo usa: las oraciones pueden servir muchos propósitos, esta es la característica del lenguaje, instrumento del que se sirve el hombre para diversos fines. Cuando una persona dice algo a otra, intenta siempre producir alguna efecto, influir en el. La variedad de funciones puede clasificarse en grandes grupos, el modo de imaginar tal agrupamiento es opinable, pero existe cierto consenso:

  1. Función descriptiva: usada para llevar  la mente del receptor una determinada proposición. Suele llamarse también informativa, ya que sugiere la intención, por parte del emisor, de producir en el receptor una modificación de creencias a través del aporte de nuevos datos. El lenguaje científico pertenece a esta división. Relacionar propiedades con sujetos, de tal modo que las propiedades se atribuyen a los sujetos y éstos se suponen portadores de aquéllas. Resulta verdadera o falsa según que el sujeto a que se refiere pertenezca o no a la clase de los que gozan de la propiedad en cuestión.

  2. Función directiva: expresiones que emplea una persona para provocar en otra ciertos comportamientos o para influir en su voluntad. Puede ser una orden, un pedido o un ruego, tienen también por objeto lograr que otra persona actúe de cierta manera, Incluso puede considerarse que una pregunta también integra el grupo de las expresiones directivas, porque constituye un pedido de respuesta, el reclamo de una conducta consistente en proporcionar una información. No guarda relación con los valores de verdad, puede afirmarse que es justa o injusta, razonable o irrazonable, eficaz o ineficaz, pero no es posible calificarla de verdadera ni de falsa.

  3. Función expresiva: sirve para manifestar sentimientos o emociones, puede tener varias finalidades, tres son fácilmente distinguibles: puede suceder que nadie sea el destinatario de nuestra expresión; podemos pretender comunicar a otro nuestros sentimientos, transmitir una emoción o una actitud; puede por último emitirse con la intención de provocar o generar en otro cierta emoción o sentimiento. Tampoco pueden predicarse la verdad ni la falsedad.

  4. Funcion operativa: ceremonias o actos formales, en la ocasion se pronuincian en cumpimiento de normas o reglamentos para obtener cierta finalidad o determinado efecto que la misma regla prevé. El lenguaje no describe, expresa ni ordena, sino que realiza u opera directamente un cambio en la realidad.

  5. Los usos mixtos: guardan cierta correspondencia con alguna característica gramatical que le es peculiar. El modo indicativo resulta especialmente apropiado por la función descriptiva, el modo imperativa cuadra a órdenes o ruegos, la interrogación a las preguntas, y los signos de admiración sirven a los fines del lenguaje expresivo. 

Para interpretar cual es esa intención habrá que recurrir al contexto y a las circunstancias que rodearon la emisión del mensaje en cuestión. Las distintas funciones del lenguaje rara vez se nos muestran en forma pura. Una orden pretende obtener de nosotros una conducta, pero a la vez nos proporciona cierta información sobre las preferencias de quien las emite, y es fácil hallar también en ella la expresión de cierta actitud emotiva. Las opiniones y actitudes de mucha gente resultan influidas por el modo en que los acontecimientos les son relatados por otras personas o por la prensa. Aun cuando las descripciones sean verdaderas, la función expresiva entremezclada en ellas constituye una poderosa arma para el dominio de las voluntades. Queremos manejar por nosotros mismos la herramienta lingüística, es imprescindible que conozcamos los efectos emotivos del lenguaje y estemos así en condiciones de prevenir los lazos que ellos nos tienden a cada paso.


 



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