Filosofía de la educación. Cohan















































































Considero que  Kohan nos invita a reflexionar acerca de nuestras prácticas docentes; de nuestra relación con el conocimiento y con el proceso de enseñanza y de aprendizaje que tal como el afirma “solemos pensar muy reducidamente junto a la enseñanza como sí se aprendiera siempre de alguien [y lo que ese alguien quiere]”. 

Propone trabajar desde una lógica problematizadora, crítica, reflexiva tanto del proceso de enseñanza, como respecto del proceso de aprendizaje; por parte de estudiantes y docentes, a través del diálogo. Para ello, es necesario reinventar la escuela, la práctica docente; deconstruyendo el tiempo impuesto por el capitalismo que se encuentra fuertemente ligado a la producción y a los resultados.

 

Tal como afirmaba Simón Rodríguez la “vida debe estar unida a la escuela”; y la escuela debería estar unida a la vida: para ello no solo es necesario conocer los intereses y necesidades de nuestros alumnos; sino que además y principalmente debemos munirnos de la pregunta, la duda, el diálogo con otros; en síntesis de la filósofía como hábito de vida.. 


Por otro lado, plantea una reflexión respecto de las “paredes” del aula; sus límites. Afirma que son necesarias ya que de alguna forma “la escuela debe tomar distancia de la sociedad para preservarse de ella; examinar lo que la sociedad cree y valora para problematizarlo y reconsiderarlo”. Los límites siempre son necesarios en cualquier actividad que el ser humano realiza; incluso en los momentos donde el ocio (entendido desde su etimología) predomina, por ejemplo a través del juego, este tiene sus límites traducidos en reglas. El problema con los límites, surge cuando la educación se consigue como trampolín para ir más lejos, para avanzar y apartarnos de la sociedad de donde venimos (se constituye el límite como limitación). Es necesario volver los fines de la educación a la comunidad y volcar en ella lo aprendido.


Todo este proceso de transformación, de reinvención requiere el compromiso de los docentes;  atreverse a romper los estándares. Es necesario inventar una forma de habitar la escuela ya que tal como afirma Rodríguez “la forma lo es todo”. .


Kohan remarca también la importancia de la escritura; afirma qe ya que en ella (y en general en nuestra actividad académica y porqué no también en los hechos sociales) nos auto censuramos (tanto docentes como estudiantes). A la hora de escribir (y de producir en general) solemos escribir lo que los otros esperan que escribamos; o incluso muchas veces “decimos” lo que los otros quieren escuchar. Es fundamental atreverse a escribir (y actuar) desde la lógica de la experiencia; y no tanto buscando transmitir una verdad. Resulta fundamental el ensayo y el error. El ensayo como forma de escritura más experiencial para pensar a través de ella. El error debe ser tenido como movimiento errante, apertura que requiere atención a las señales del camino e inventividad. Escribir y hacer pensando, permitiendo que ese pensar le de tono a la escritura y la práctica pedagógica. Toda práctica requiere para su perfeccionamiento del ensayo y del error.


Finalmente, nos plantea el problema de la emancipación, la autonomía que pretendemos fomentar y transmitir a nuestros estudiantes; sin embargo, tal como se afirma esto no es algo que se puede dar, sino que se debe buscar y tomar, al igual que la libertad. La emancipación debe ser generada desde una escuela que permita encontrar las condiciones para alcanzarla; aprender a errar, caminar y cuestionar.

 




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