Filosofía de la Educación: Bourdieu, Bauman, Kant. Resumen para el primer parcial de filosofía de la educación















































































Filosofía y Filosofía de la Educación


Etimología


FILO SOFIA

Amor    a la sabiduría (aretéia: verdad como descubrimiento).


Se considera como una actitud, una apertura al conocimiento. 

La actitud filosófica, nace de la autonomía -libertad del individuo- y de su indagación fundada. Se trata de un comportamiento racional que dirige el pensamiento en todos los ámbitos del conocer y de la acción.

Decimos que la filosofía es una actitud de vida; una actitud crítica frente al contexto que nos enmarca. El vocablo “crítica” significa juzgar, y es entendida como un esfuerzo por revisar y sopesar los valores dominantes; distinguir y examinar los supuestos y fundamentos de las afirmaciones o el estado de las cosas “dadas”. La crítica se vuelve reconocimiento de límites y limitaciones y señalamiento de las condiciones de posibilidad de saberes y prácticas.

Poner en cuestión es un recurso cognitivo que el filósofo erige en instrumento metódico y sistemático.


Se diferencia de la ciencia, que pondera la eficacia de las respuestas; pretende captar como funciona lo que hay; fragmenta la realidad para su estudio y la aplicación a problemas concretos. La filosofía en cambio, propicia lo radical de las preguntas que plantea; se preocupa lo que significa “el mundo” para cada ser humano; y pretende no perder de vista lo que relaciona las partes del conjunto.

Lo que interesa principalmente, es el presente; lo de siempre, lo que nunca pasa.


Afirma Savater que “los filósofos se confirman en las preguntas”. 


Es así que la filosofía surge cuando se intentan dar respuestas más certeras y fundadas racionalmente. Jaspers afirma que los motivos que pueden promover a filosofar, es decir “formular preguntas”; son: el asombro, admiración, curiosidad; duda; situaciones límites -problemas a resolver-. Esta tarea implica imaginar e indagar. Y a diferencia de la ciencia, las respuestas que dará, nunca serán tenidas como verdades absolutas; sino que se nutrirán del escepticismo y la imaginación.


La filosofía siempre nos abre la puerta a nuevas preguntas; que pueden ser resueltas mediante múltiples caminos y teorías; ya que se pretende una actitud no dogmática que plantee preguntas abiertas que admitan más de una respuesta posible, su reformulación. Ya que las preguntas -por surgir del pensamiento humano, que sin lugar a dudas está condicionado por la sociedad a la que pertenece-. La pregunta tiene carácter subjetivo -cargado de sentimientos, emociones, prejuicios, etc.- e histórico -responde a un contexto: un momento, tiempo; y un lugar-.


La filosofía no solo surge de la autonomía -libertad- sino que además la construye. La persona que acepta sin cuestionar en lo más mínimo lo que su sociedad le impone, jamás podrá preguntarse y reflexionar acerca de su contexto que los construye- Por ello, la filosofía surge de la autonomía, de la libertad. Pero además, y a medida que el ser humano practica la actitud filosófica, cuestiona críticamente, busca el saber e intenta -en la medida de lo posible- proponer una respuesta, a modo de solución o marco de acción. 

La curiosidad -característica natural del ser humano, dada por su capacidad de “pensar”-, la duda o una situación que nos obliga a actuar, pueden conmovernos y generarnos interrogantes; esas preguntas pueden ser el camino que guíen nuestro proceso de conocimiento que a su vez, me volverá un ser más crítico, más autónomo, más racional. El sentido crítico nos permite reconocer ciertos límites, y se sostiene en dos pilares: la experiencia -carácter histórico y cultural; requiere apertura y desconfianza; coraje y perseverancia- y el método (cuestionamiento -es un proceso que supone repreguntar, reelaborar, etc.-; diálogo -carácter social, inacabado e inconcluso- pensar crítico -cumple una función social y requiere descubrimiento e invención para ser aplicado vertido en la realidad social-).

Al hacer filosofía -por tener ésta un carácter no dogmático- es necesario que cada persona encuentre su propio punto de partido y lleve a cabo su propio trabajo.


El malestar frente al orden de las cosas y el interrogante sobre el sentido de la experiencia cotidiana constituye los pasos primeros del filosofar. La filosofía como crítica radical surge como un intento por superar la inmovilidad que emerge de la aceptación pasiva de los estados de “normalidad”, marcando una irrupción, una discontinuidad.


La filosofía se opone a la presentación de la realidad como algo natural; pone en cuestión todo elemento en el ámbito de la vida social y cultura, allí donde hay formas de pensar predominantes valores impuestas o prácticas irreflexivas. Es un intento por introducir el cuestionamiento y la reflexion problematizadora, la consideración racional y la conciencia crítica en los diversos ámbitos de la experiencia humana.


Filosofía de la Educación

La filosofía, como vimos, y tal como afirma entre otros Savater “se refiere a [una] actividad central de los humanos en cuanto tales”. Por ello, la filosofía, aunque no puede ser enseñada -porque no es algo que se pueda transmitir- debe ser promovida, y el ámbito educativo, no puede negar la necesidad de plantear preguntas críticas que ayuden a lograr un cambio. Indagar acerca de la aplicación de la filosofía a la educación, es inseparable del “¿qué es la filosofía?; y “¿por qué debe enseñarse”?


Implica una actitud problematizadora que requiere desconfianza, pensamiento crítico, descubrir otras realidades dentro de lo “dado”, repensar, cuestionar, reelaborar, etc.


Pantillón menciona las tareas de la filosofía de la educación:

- Debe establecer un diálogo con la educación actual: la filosofía es una tarea contextualizada que requiere la confluencia de voces de actores activos. Debe formarse e informarse en la realidad.

- Es necesario reconocer presupuestos y explicitarlos; no eliminarlos del diálogo educativo.

- Debatir: el cuestionamiento filosófico ha de ser radical, vital y total; principalmente en cuanto a las valoraciones éticas, sentido de la vida, valores, ideales, proyectos, modelo de ser humano, etc.; plasmados en la estructura curricular.

- El debate en educación tiene un carácter moral intrínseco ya que contiene las valoraciones, creencias, ideologías, etc. que tiene una sociedad en un momento determinado. Numerosos problemas a bordar: comprensión del hombre y de la sociedad subyacente al sistema educativo; concepciones, corrientes y doctrinas pedagógicas; límites y posibilidades; etc.

- Necesario, no rehuir al conflicto,pero sí plantear mecanismos no violentos de resolución que busquen eliminar las fronteras, y establecer puntos de contacto. Es necesario recurrir además al aporte de otras ramas del conocimiento, como la historia de la educación, ciencia de la educación, pedagogía, psicología, didáctica, sociología, derecho, historia, geografía, etc., etc., etc. Es menester abordar los problemas actuales considerando sus puntos históricos. 

- Pensar la educación en función de un mundo a mejorar -progreso: entendido como desarrollo del propio ser humano, y junto a él de su comunidad-.


Es necesario, tal como afirman los autores mencionados; promover el desarrollo del pensamiento filosófico dentro del proceso educativo, ya que la educación actual requiere una práctica coherente con la teoría y con el mundo globalizado; pero sin embargo en muchos casos se continúan reproduciendo modelos caducos de “educación”, que en lugar de promover el desarrollo, la autonomía, la libertad, la reflexión de los estudiantes; los destruye.

Muchas veces notamos que nuestros estudiantes expresan sus conocimientos, sin sustento, sin fundamentos, repitiendo casi textualmente las definiciones dadas; están acostumbrados a aprender de memoria y reproducir lo memorizado. Sin embargo la sociedad actual requiere -principalmente cuando los robots realizan cada vez más las actividades mecánicas; más rápido y mejor que los seres humanos- lo que nos queda para hacer frente a la sociedad del conocimiento, es nuestra capacidad de razonar; aquello que nos diferencia ya no solo de nuestras especies, sino también de nuestros productos. Esta capacidad crítica debe ser buscada, no es innata; siempre será más cómodo y fácil recibir la información desde el afuerza; pero para que esa información se traduzca en verdadero conocimiento; es necesario el proceso de reflexión crítica. Por este motivo, sus opiniones -que en el mejor de los casos se transformaran en conocimiento contextualizado- deben estar fundadas; deben buscar argumentos para construir sus opiniones, en base a la información que el mundo les brinda. La sociedad de la información distorsiona la realidad y la verdad. Por ello, es necesario establecer en conjunto los parámetros necesarios para regular la información.


Además se hace primordial, tal como afirma Pantillon el uso del diálogo y el debate; teniendo en cuenta el respeto al otro; ya que el fundamento de la alteridad radica en aceptar que el “otro” es diferente de mi “yo”; y esta diferencia no limita mi desarrollo, sino que lo enriquece. El otro es una parte imprescindible en la construcción de mi identidad.


Es necesario entonces, tanto como docentes; como por parte de los estudiantes asumir una posición humilde frente al conocimiento, que fomente una actitud constante de interrogación e indagación; capaz de responder a las necesidades de la sociedad actual.


La clase debe ser entendida como una comunidad problematizadora de la realidad, en la que los estudiantes creen nuevas preguntas para dar espacio a la reflexion y el desarrollo del pensamiento. 

La educación que no conduce a la libertad, oprime. 


Educación que responda a las exigencias actuales de la sociedad debe concentrarse en el aprendizaje y en aprender a aprender, en lograr un pensamiento autónomo que nos convierta en ciudadanos del mundo.  Pero la libertad, no puede dejar de orientarse hacia los valores. La verdadera libertad, radica en el hombre mismo y en la actitud que este tiene frente a las circunstancias. Debe dar paso a la reflexión sobre la vida y su valor. La filosofía es imprescindible en la praxis de la vida comunitaria y personal.


El hecho educativo debe tener un fundamento antropológico, teniendo en cuenta al ser humano en forma integral; y la reflexión debe realizarse dentro del complejo social, cultural y psicológico; orientada por medio del valor de la persona humana, para tomar decisiones que permitan su desarrollo y crecimiento. 


La conciencia crítica, recae en el ámbito del obrar, a partir del conocimiento de la realidad, el ser humano es capaz de transformarla a través de la praçtica, la participación y la propuesta de nuevos espacios de reflexion y de acción. 


El cambio solo puede lograrse a través de la reflexion crítica de la práctica educativa y asumiendo esa misma reflexion al momento de desarrollar las clases, en la totalidad del currículo establecido. Así se lograría un diálogo que no recaiga en la explicación ni en la imposición, sino en la aceptación y el respeto a la diversidad. La filosofía ofrece una visión crítica del propio pensamiento, promoviendo un pensar autónomo por uno mismo; tener la capacidad para juzgar nuestras propias acciones y corregirlas. “Sapere aude” la persona que piensa por sí misma es libre, capaz de reflexionar sobre su propia experiencia y sobre su situación en el mundo; está preparada para volver a evaluar sus valores, sus compromisos más hondos y su propia identidad. Es consciente de sí mismos, pero también es consciente de su alrededor.


Tal como afirma Kant, la conciencia de uno mismo debe entenderse dentro de un contexto cultural, dentro de una sociedad, con sus reglas y beneficios; una cultura que exige de él ciertas formas de actuar y el respeto de cierto límites en el campo del obrar. Existencia comunitaria, no es individual sino social, y ello justifica la necesidad de tener una actitud crítica frente a ella.


Por ello desde las instituciones educativas, debemos promover ante todo la metacognición: “pensar en el pensamiento”, nutrir nuestra capacidad de relacionarnos con la realidad desde un campo racional y social.

Lipman en “El descubrimiento de Harry” narra: “La cosa más interesante del mundo es el pensamiento,  hay otras cosas importantes y maravillosas, pero aunque nosotros las entendemos a ellas, ellas no pueden entendernos a nosotros”. ¿A quién se le ha ocurrido pensar en el pensamiento?. Pero sí pensamos en el pensamiento, es como si nos entendiéramos mejor a nosotros mismos.


En tanto voy conociendo mi manera de pensar, voy conociéndome a mí mismo; y esto es imprescindible en la interacción social. La actitud ante el pensamiento es una actitud filosófica.


El aprendizaje se da cuando hay voluntad, y no tanto una inteligencia, pues esta se puede imponer.

El aprendizaje no tanto con el rompimiento del prejuicio de que el maestro es quien posee el conocimiento toal, sino por necesidad y gracias a una actitud abierta para valorar las capacidad de los estudiante.

El docente ha de ser un filósofo, ya que según Desanti “un filósofo es alguien que apuesta” y el docente debe apostar




























La modernidad y Kant


Modernidad

Comienzos

El capitalismo, surgido del comercio, hace nacer una nueva clase social: la burguesía.

El mundo se ensancha debido a los viajes de conquista y descubrimiento, abriendo nuevas posibilidades al comercio. 

Los estados nacionales se van consolidando; y la autoridad de los reyes se impone sobre los señores feudales.


En el siglo XVI, se produce la reforma protestante al defender la libre interpretación de la biblia. La religión se recluye en la conciencia individual. Cuestiona la dignidad de la pobreza y exalta el valor del trabajo, con lo que propende al desarrollo del capitalismo.


En el ámbito científico aparecen diversos personajes que contribuyen al cambio:

- Copérnico: postula la teoría heliocéntrica contra el teocentrismo.

- Galileo: astronomía observacional y lectura matemática de la naturaleza.

- Kepler: leyes del movimiento de los planetas.

- Newton: teoría de la gravitación universal.


Concepción antropocéntrica: cuestionan grandes autoridades medievales, y se preocupan por cuestiones gnoseológicas.


Las principales ideas son:

Progreso y futuro mejor

Revolución del orden social injusto.

Gracias a la ciencia se pueden alcanzar la verdad y el bienestar. 


Cambian las relaciones entre teoría y praxis; se pasa de la “vita contemplativa” a la “vita activa”. Aspira a la dominación de la naturaleza.


S. XVIII

La producción agrícola se modernizó y potenció como consecuencia de nuevas técnicas de explotación y de la utilización de nuevas herramientas. La burguesía domina los sectores más fecundos de la economía, la industria y el comercio.


Principales ideas de la ilustración francesa

1. Rebelión contra las autoridades: el propio individuo debe buscar las respuestas.

2. Racionalismo: base para analizar la naturaleza, la religión y la ética.

3. Idea de ilustrar: la miseria y la opresión, se debían a la ignorancia y la superstición. 

4. Optimismo cultural: idea de progreso.

5 .Vuelta a la naturaleza: eliminar dogmas irracionales.

6. DD.HH.: derechos naturales principalmente libertad y propiedad privada.

Tolerancia religiosa defendida y divulgada. 

Las revoluciones burguesas (Inglesa; XIII Colonias Norteamericanas; Francesa).


S. XIX

Desarrollo de sus aplicaciones prácticas: la técnica. Gran masa de la población abandona el campo y se concentra en las ciudades para emplearse en los grandes centros de producción industrial; pero se agudizan las desigualdades sociales.

Immanuel Kant: ¿Qué es la Ilustración?


“Minoría de edad”: incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Es culpable cuando le falta decisión y ánimo para servirse de su razón.

¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!.


Es posible que la persona se ilustre a sí misma, siempre que se le deje en libertad; solo se exige la libertad de hacer un uso público de la propia razón. Siempre debe ser libre, y es el único que puede producir la ilustración de los hombres. Es el uso que alguien hace de ella, en cuanto docto, y ante la totalidad del público del mundo de lectoes.

El uso privado, está severamente limitado, ya que refiere al empleo de la razón que se le permite al hombre dentro de un puesto civil o una función que se le confie,

Cada ciudadano, debería tener libertad de llevar sus observaciones públicamente, acerca de los defectos de la actual institución. Dilatar la adquisición de una ilustración es violar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad; y esto es posible porque las personas están en posición de servirse bien y con seguridad del propio entendimiento sin acudir a otros. 


Los seres humanos, según él son siempre fines, nunca medios.

Todo conocimiento comienza con la experiencia; primero porque la necesidad de conocer, es despertada por los objetos que percibimos a través de nuestros sentidos; el sujeto determina al objeto mediante la percepción y el uso de su razón. Por otro lado, el ser humano tiene como límite del conocimiento la experiencia, ya que solo puede conocer los fenómenos, pero no las cosas en sí (noúmeno).


La ilustración ha legado a la actual educación números principios. Afortunadamente, además dichos principios han evolucionado, ampliándose. 

Se destaca una educación humanista que persigue la formación integral del ser humano, claro ejemplo de esto fue la diversificación del bachillerato artístico; entre otros movimientos -como los relativos a la diversidad-. 


Permanecen y se amplían también los conceptos de racionalidad y relatividad. La formación de seres humanos pensantes y críticos, considero constituye uno de los objetivos primarios de la educación; ya no sólo para el ejercicio de la ciudadanía, sino para constituirse en agentes de cambio: otro de los pilares que nos heredó la Ilustración.  La educación sigue siendo una herramienta de progreso 


El hecho de considerar las “inteligencias múltiples” como afirma Gardner, también considero puede tener sus raíces en esta época, ya que son numerosos los autores -entre ellos Rousseau y Kant- que consideran que no se le deben imponer al estudiante los conceptos, sino permitirles que se interesen por ellos para conocerlos-. Esta libertad de elección que se le concede al individuo, se traslada a los ideales educativos de hoy en día. Siempre y cuando ésta sea una elección fundada racionalmente -libre y disciplinada, en palabras de Kant-.


No podemos negar también que los ideales de obligatoriedad, gratuidad y laicidad, surgidos en el siglo XVIII y tomados por Varela en nuestro Estado, permanecen vigentes y expresamente enumerados en la ley de Educación.

Otro factor, ya no tan positivo que considero seguimos arrastrando, es el de la “meritocracia”: considerar que todos los seres humanos tendrán la capacidad de desarrollarse según sus talentos y virtudes, elude la condicionante de las oportunidades, indispensable para su desarrollo; el cual en pos de nuestra actual racionalidad deberíamos rever.
















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