Analisis del Juicio de Nuremberg. Filosofía del Derecho. Apuntes. Resumen. Nino. Analisis del Derecho















































































Primer parcial de Filosofía del Derecho


“El valor moral del Derecho”


































Yael Montero

IFD Pando

4to año Profesorado Semipresencial

2019

Objetivo: Aplicación de lo trabajado en el curso en cuanto a los argumentos esgrimidos por los jueces en el juicio de Nuremberg, contra los representantes de la época dictatorial nazi;  identificando los supuestos que plantea el positivismo, el iusnaturalismo en cuanto a la esfera jurídica y moral; y a las consecuencias derivadas de su conexión.


1.

Juez Sempronio 


a. ¿Qué concepción del Derecho y de la moral defiende? Fundamente

Considero que la posición del Juez Sempronio; se condice con la teoría iusnaturalista. El mismo en su exposición la refleja mediante los argumentos con los que critica la postura de “la Defensa”; así como aquellos mediante los que defiende la necesidad de ajustar las normas positivas al orden moral.


“El iusnaturalismo está más o menos fielmente representado por la posición del Juez Sempronio (...) [que] consiste en sostener (...) dos tesis (...) una (...) de filosofía ética que sostiene que hay principios morales y de justicia universalmente válidos y asequibles a la razón humana. Una tesis acerca de la definición del concepto de derecho según la cual un sistema normativo o una norma no pueden ser cafliciados de jurídicos, si contradicen aquellos principios morales o de justicia” (Nino 2003:38)


Según esta corriente, la relación entre el Derecho y la moral debe reflejarse necesariamente en el concepto de derecho. Las normas que lo componen siempre “deben ajustarse a ciertos principios morales y de justicia que son universalmente válidos (...) sí la norma es inmoral no es jurídica: no existe el derecho injusto, puesto que tal expresión es contradictoria” (Farrell 2000:122). La norma positiva debe ajustarse (por no decir “someterse”) a los principios del derecho natural.


En la misma línea Nino afirma que “ciertos aspectos de la realidad poseen fuerza normativa, y constituyen una fuente de derecho a la cual debe adecuarse el derecho positivo” (Nino 2003:29); es por ello que “un sistema o una regla que no se adecúen a tales principios no pueden ser calificados de jurídicos”. (Nino 2003:17).


En el caso de la sentencia propuesta, Sempronio argumentará a favor de condenar a los nazis, fundándose en esta doctrina. Más allá del derecho positivo vigente en la Alemania nazi, es necesario tener en cuenta los derechos inherentes al ser humano, los cuales deben siempre primar sobre aquello que una sociedad particular, en un tiempo y lugar determinados (contexto), han decidido legitimar como “derecho”. “El positivismo jurídico (...) considera derecho lo que es reconocido como tal por la sociedad, siendo este reconocimiento de naturaleza psicológica más que lógica” (Pinto 2007:42).

Su postura parece responder al “iusnaturalismo racionalista” (Nino 2003:29) 


b. ¿Qué relación conceptual establece entre Derecho y Moral?, y ¿cuándo estamos ante un sistema jurídico?

De acuerdo con su postura, “Derecho” y “Moral” son inseparables; e incluso podría llegar a afirmar que el autor sostiene que el Derecho debe subordinarse a la moral: “Por encima de las normas dictadas por los hombres hay un conjunto de principios morales universalmente válidos e inmutables que establecen criterios de justicia y derechos fundamentales ínsitos a la verdadera naturaleza humana (...) este conjunto de principios conforman [el] derecho natural”. (Nino 2003:20). Si bien no define claramente ambos conceptos; considero que ello se debe a que según su concepción; son dos caras de la misma moneda: el derecho (conjunto de normas positivas) debe ajustarse siempre a los principios y reglas (normas) que se consideran necesarias para asegurar la dignidad de los seres humanos (el Derecho Natural).


Podemos concluir entonces que este Juez, afirma que estamos ante un sistema jurídico cuando las normas positivas vigentes son coherentes con los derechos inherentes (imprescriptibles, inalienables, irrenunciables, etc.) a los seres humanos. Sostiene que “Las normas positivas (...) solo son derecho en la medida que se conforman al derecho natural y no lo contradicen. Cuando nos enfrentamos a un sistema de normas que está en oposición tan flagrante con los principios del derecho natural (...) calificarlo de ´derecho´ implicaría desnaturalizar (...) ese sagrado nombre” (Nino 2003:20). Por ello entiende que las “órdenes” impuestas por el Tercer Reich, no constituyen normas jurídicas (por contrariar los principios del derecho natural) y por tanto son inoperantes e inaplicables: no generan efectos jurídicos por lo que no deben ser tenidas en cuenta para resolver en este caso.


Su postura responde al “escepticismo ético” (Nino 2003:30). Esta corriente afirma que “Los únicos juicios cuya verdad o falsedad es decible racionalmente son, (...) los juicios que tienen contenido empírico” (Nino 2003:31), es decir; la norma jurídica positiva, material, dictada por un poder estatal.

  

c. ¿Con qué argumentos critica la tesis sostenida por “la defensa” y con qué argumentos defiende su posición?

En cuanto a los argumentos que elabora para criticar la tesis positivista esgrimida por la defensa, podemos decir que en primer lugar narra algunos de los hechos cometidos por los nazis, para establecer la generalización de que “(...) han infligido (...) daños y sufrimientos que ni siquiera fueron imaginados (...)”. (Nino 2003:19) Finalmente expone las pruebas.


En un segundo momento, afirma que incluso la defensa (y por tanto los defendidos a quienes representan) reconocen haber “infligido daños y sufrimientos”; pero a pesar de ello “impugna la calificación jurídica que los haría punibles”. (Nino 2003:19). 

Según la postura iusnaturalista del Juez Sempronio, podemos decir que los argumentos de la defensa no compondrían una justificación válida para absolver a los culpables; ya que tal como expusimos dichas normas no se adecuaban al Derecho Natural, y por más que hubieran sido aprobadas por un poder estatal legítimo y aplicadas dentro de ese territorio; no son válidas porque violan los principios inherentes al ser humano, como la vida (principalmente, derecho sin el cual no podemos imaginar nada más); la dignidad; la equidad; etc.


Plantea además en este sentido que sería caótico imaginar que por el simple hecho de que un grupo imponga determinadas pautas de conducta estas puedan considerarse válidas (planteando una analogía con la organización delictiva). Es necesario atender a su “valor moral”


A continuación y a favor del iusnaturalismo, esgrime en sus razones, la existencia de “principios morales universalmente válidos e inmutables que establecen criterios de justicia y derechos fundamentales ínsitos a la verdadera naturaleza humana” (Nino 2003:20); los cuales además, no podemos desconocer.


Sostiene también la noción de que “uno de los servicios más importantes que este tribunal pueda prestar a la humanidad consiste en contribuir a desterrar (...) la absurda y atroz concepción del derecho que encierra la tesis [positivista]” (Nino 2003:20). Aplicar el positivismo jurídico al caso, implicaría que “los vencedores se someterían a las normas de los vencidos” (Nino 2003:20). 

Podemos apreciar en su discurso, varios de los tipos de argumentos expuesto por Weston: utiliza algunos “ejemplos” y “contraejemplos” (como las torturas narradas) así como establece “similitudes relevantes”. Recurre también a argumentos de autoridad, aunque no expone las fuentes con claridad.  Considero valioso que logre evitar “falacias ad hominem”: crítica las acciones llevadas a cabo por el régimen nazi, pero sin atacar a los individuos que las realizaron en la práctica. 

Expone también “argumentos acerca de causas” como cuando afirma por ejemplo que “han infligido (...) daños y sufrimientos que ni siquiera fueron imaginados (...)” (Nino 2003:19). Utiliza también argumentos deductivos


d. ¿Qué fuerza obligatoria le asigna a las normas del sistema nazi?

Las normas del régimen nazi según su postura, no generan efectos; no hay vínculo obligacional; no es necesario acatarlas porque no tienen “fuerza obligatoria”. Tal como afirma en sus argumentos al no ser verdaderas normas jurídicas (por contradecir el derecho natural “universal y eterno”) “son inoperantes para legitimar los actos ejecutados en conformidad con las mismas [pero al constituir] violaciones groseras (...) del derecho natural (...) hay una ley eterna que prohíbe tales actos”. (Nino 2003:20)


Por todo lo expuesto en el análisis del discurso del Juez Sempronio afirmamos que, sostiene que el régimen nazi no es “derecho válido” por más que hubiera estado legitimado en un tiempo y lugar; ya que si bien pudo haber recogido los principios morales de esa época y lugar, existen por encima de esta moral individual una moral “universal, estable y eterna” que rige la conducta humana en cualquier momento y espacio geográfico. Afirma Peces - Barba que el concepto del vocablo “moral”; “exige plantear la distinción entre ética pública y ética privada [la segunda] conceptualmente distinta del Derecho (...) la moral individual (...) ofrece objetivos para cada individuo (...) y no puede imponerse por (...) la fuerza. [La primera] crea o debe crear las condiciones de la libertad y de la igualdad para que cada persona alcance o pueda alcanzar sus objetivos de moralidad personal y escoger sus planes de vida” (Peces - Barba 2000:17)

 

Deseo además realizar una apreciación respecto del uso tan “cuidado” del lenguaje (tanto natural como técnico) mediante el cual cada uno de los jueces exponen sus argumentos: el Juez Sempronio busca constantemente sinónimos del vocablo “norma” para eludir referirse con éste término al orden jurídico nazi, además nunca llama “personas” a los perpetradores utiliza artilugios tales como “conjunto de hombres”; “individuos”, etc.; los mismo sucede con el Juez Cayo y Ticio, aunque en el primero considero que resulta más evidente; tal vez por su postura radical frente a los hechos (tanto normativos como sociales) y su incongruencia con el orden natural que protege a los individuos.


Juez Cayo 


a. Concepción del Derecho, de la Moral, y de la relación entre ambos.

Define al derecho “de una comunidad” (adelantando ya su concepción de que la generalización en nuestra área es imposible) como un “sistema cuyos alcances pueden ser verificados empíricamente, en forma objetiva y concluyente, con independencia de nuestras valoraciones subjetivas”. (Nino 2003:21) Con la expresión “valoraciones subjetivas” refiere a la moral: “los juicios morales (...) son relativos y subjetivos (...) han variado y varían”. (Nino 2003:21). 


Expone además, que lo que una sociedad puede considerar moral o no, depende de numerosos factores (principalmente a mi entender, de la ideología dominante), por lo que no existiría un derecho natural universal y eterno o inmutable, ya que cada sociedad posee distintas perspectivas y posiciones respecto de lo “bueno o malo”; e incluso sobre un mismo objeto las versiones pueden variar (claro ejemplo es la metáfora de los 4 sabios y el elefante).


No niega la existencia de relación entre derecho y moral, ya que afirma que el sistema jurídico evidencia las normas morales (el autor no utiliza el término “normas”, sino “pautas y aspiraciones”) del grupo dominante de la sociedad. Afirma que “debe ser así para que el sistema jurídico alcance cierta estabilidad y perdurabilidad”. (Nino 2003:22). El positivismo considera que una garantía del derecho es justamente la estabilidad y la previsibilidad que otorga la norma jurídica positiva. 


El positivismo considera que “el derecho no debería implicar juicios de valor ya que los hechos son verificables por observación empírica” (Nino 2003:37)


b. ¿Cuáles son las bases de un Estado de Derecho?

La base del Estado de Derecho según Cayo; está dada por las normas jurídicas establecidas empíricamente, y que hacen posible “el orden, la seguridad y la certeza” (Nino 2003:21) en la interacción social. Esa certeza se sustenta en el sistema jurídico que no es otro que el derecho; entendido como ”un conjunto de normas que establecen instituciones distintivas (...) dictadas y hechas efectivas por un grupo humano que tiene el monopolio de la fuerza en un territorio definido”. (Nino 2003:21)


El orden jurídico positivo se distingue de las reglas o principios de otras organizaciones (delictivas, por ejemplo) por encontrarse respaldado por el “poder de imperio” del Estado. La posibilidad que éste tiene de usar la coacción (o como conceptualiza Althusser “El aparato represivo del Estado” -guiado además por los “Aparatos Ideológicos del Estado”, fundados en la ideología dominante-) “sobre una población definida dentro de un territorio definido” (Nino 2003:22); siempre que no exista otra autoridad por encima de él.


c. Requisitos para poder establecer un sistema jurídico? ¿En qué reside la fuerza obligatoria de las normas jurídicas nazis?

Para poder establecer un sistema jurídico, es necesario en primer lugar el “control efectivo y estable sobre una porción definida de territorio y población”. (Nino 2003:22). Son las normas jurídicas positivas y vigentes dentro de una sociedad en una época determinada, las que establecen la obligatoriedad de una conducta prescripta; y la legitimidad de los actos realizados de acuerdo con dichas normas. 


La “fuerza obligatoria” de las normas jurídicas nazis en particular; y de las normas jurídicas en general reside en dos principios:

- De efectividad: una norma es efectiva cuando está legitimada, es decir cuando existe consenso en la sociedad de que esa norma es necesaria, y los miembros tienen voluntad de acatarla. Este principio “otorga validez a todo sistema normativo dictado por un poder soberano que ejerce en forma estable [la estabilidad depende de la legitimidad] el monopolio de la fuerza dentro de un cierto territorio”. (Nino 2003:22)

- No hay crimen, no hay pena sin ley que la establezca: si durante la época en que fueron cometidos los delitos no existía dentro de ese sistema jurídica una norma positiva que condenara dicho acto como “delito”; el mismo no puede ser juzgado mediante normas dictadas con posterioridad; y además “creadas” en otro territorio (que además escapa al concepto de Estado - nación con el cual asocia al Derecho). Las normas penales además según el principio “in dubio pro reo”; no son retroactivas cuando no benefician al sujeto en cuestión, aunque no es el Juez Cayo quien esgrime este argumento.


Afirma que si bien son actos “moralmente horrendos fueron jurídicamente legítimos” (Nino 2003:23) ya que sus acciones se basaron en un conjunto de normas jurídicas creadas por el Poder Estatal del Estado Alemán; vigentes y por lo tanto con efectos obligacionales. Dichos actos se encontraban legitimados por la sociedad alemana de la época; y tal como afirma Cayo, no podemos desconocer que el régimen jurídico nazi se encontraba constituido por los valores morales que ponderaba dicha sociedad); aunque puedan parecernos aborrecibles en la actualidad, tal como afirma Cayo. 


Podemos apreciar que su postura es netamente positivista, ya que considera tal como afirma Bobbio citado por Nino que “el derecho positivo (...) por ser la emanación de la voluntad dominante, es justo (...). [Entiende que] el derecho como conjunto de reglas impuestas por el poder que ejerce el monopolio de la fuerza de una determinada sociedad [y que deben ser aplicadas] independientemente del valor” (Nino 2003:37)


Pretende que los jueces asuman una posición neutra y que se limiten a aplicar el contenido del derecho vigente; aunque tal como afirman numerosos autores, esta es una pretensión ilusoria, ya que incluso adoptar una posición neutral, posee una connotación valorativa y moral.


Juez Tizio


a. Concepto de Derecho, de Moral y su relación.

El Juez Tizio, establece que el vocablo “derecho” constituye una “expresión marcadamente vaga” (Nino 2003:24); sin embargo concuerda con los planteos del Juez Cayo entendiendo que el derecho se define como un ”conjunto de normas (...) reconocidas y hechas efectivas por quienes controlan el monopolio de la coacción en un cierto territorio”. (Nino 2003:25) Responden a condiciones exclusivamente fácticas (del mundo del “ser” según la distinción kelseniana) y no admiten valoraciones. 


Sin embargo considera que no basta con ello, no es suficiente que las normas jurídicas existan, sean válidas, etc.; ello no nos obligan a obedecer. Siempre cabe la opción de revelarnos contra el “sistema”, y no acatar las normas positivas vigentes que nos obligan, ateniéndonos a una probable sanción jurídica. 

Se cuestiona acerca del surgimiento de la obligación frente a las normas jurídicas: afirma el Juez Tizio que no pueden provenir de otra norma jurídica (tal como sostuviera el citado Kelsen) ya que “si así fuera tendríamos que preguntarnos sí estamos obligados a obedecer a esa otra norma jurídica” (Nino 2003:25) que además proviene de otro “momento” (tiempo) aunque se trate de la misma sociedad (lugar). Es cierto que, además tal como afirma el expositor en “algún momento se agotarán”. (Nino 2003:25) 

Es en este punto que se distancia del positivismo y aúna el concepto de “Derecho” con el concepto de “Moral”: afirma que “la obligación de obedecer las normas jurídicas surge de otro tipo de norma (...) que son consideradas intrínsecamente obligatorias”. (Nino 2003:25). 

Tal como afirma a continuación: incluso sostener una tesis positivista implica un valor moral. Ninguna conducta social está exenta de ideología que a su vez se encuentra cargada de valores morales, que nos son impuestos. 


La doctrina positivista, además intenta encubrirlos y no reconoce que el hecho de establecer la supremacía del derecho positivo vigente en un momento y lugar, junto con los principios que le atañen; es una postura que encierra un carácter moral. “Toda decisión (...) implica adoptar una posición moral”. (Nino 2003:26). 


b. ¿Cómo justifica su sentencia de condena?

Afirma que en circunstancias particulares, cuando se violan las convicciones morales, aceptadas por la generalidad de los Estados - nación (como en el caso del derecho nazi) justificaría apartarse del “principio moral que prescribe atenerse al derecho vigente” (Nino 2003:26) (ya que tal como exponíamos en el apartado anterior; la elección por el positivismo implica también, adoptar determinados valores morales).

Afirma además que los dos principios que componen el sistema jurídico para la corriente positivista (el principio de efectividad y el principio de legalidad) deben ser acatados siempre y cuando no violen, en definitiva, los Derechos Humanos. Afirmando el lema de que “mis derechos tienen un límites; y ese límite está dado por los derechos del otro”.


Afirma por último argumentando su condena que el principio de legalidad, además opera “contra la pretensión de fundamentar una pena en la violación de normas jurídicas”. (Nino 2003:26). Considera forzoso sentar un precedente acerca, no solo de la posibilidad de violar dichos principios; sino la necesidad ineludible de profanarlos en situaciones excepcionales como la expuesta. 


2. 

a. Explique cuál sería su decisión sí hubiese actuado como Juez en este caso, fundamentando su sentencia condenatoria o de absolución. 


En primer lugar, y aunque pueda resultar obvio; creo necesario acotar que mi interpretación de la situación corresponde a un contexto diametralmente opuesto al que exponen los jueces que argumentan en la sentencia trabajada. Por este motivo, siempre es necesario tener presente que quien interpreta el derecho (formalmente el Juez), “necesita una precomprensión, sin la cual (...) nunca podría poner en correspondencia la ley y el caso (...) es afirmar que no existe ninguna corrección del derecho fuera del proceso concreto que debe surgir a partir de la reflexión, la argumentación, el intersubjetivismo y el consenso de los participantes”. (Kaufmann 1997:133)


La Segunda Guerra Mundial, por otro lado constituyó a mi entender un quiebre en la historia de la humanidad, ya que si bien tal como aclara Sempronio no fue la única masacre que hemos conocido a lo largo de nuestra existencia, sus consecuencias siguen influyendo en nuestra forma de pensar, sentir y actuar. 

Con la creación de la ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, algunas de estas controversias no tendrían razón de ser. En la actualidad la mayor parte de los Estados consideran que existe un compromiso internacional (más allá del principio de independencia y autonomía de los pueblos) por garantizar el respeto a la dignidad humana mediante el reconocimiento de Derechos Humanos naturales, propios de los seres humanos.


“Las declaraciones universales de derechos humanos suscritas por todos los Estados del mundo (...) hacen referencia también a normas super positivas, [lo cual implica] la aceptación de una estructura hipotética y presuntiva de los derechos humanos en tanto axiomas no derivables que constituyen un metasistema normativo y regulan el contenido de las normas de los sistemas jurídicos positivos”. (Garzón 2006:128)


No debemos olvidar tal como menciona Cayo que esta evaluación de la conducta de los nazis; la realizamos desde nuestra perspectiva exclusivamente. No es menor que quienes hayan juzgado sean los países vencedores; los cuales además continúan estableciendo las pautas de conducta a nivel mundial; aunque no siempre garantizan (dentro de sus propios territorios) el cumplimiento de los Derechos que dicen ponderar. 


Por último, antes de expresar mis argumentos a favor de condenarlos o absolverlos, es necesario aclarar que si bien contamos en la actualidad con el reconocimiento mediante la ley positiva de los derechos naturales (tanto a nivel internacional como interno -Derechos, Deberes y Garantías de nuestra Constitución; especialmente los arts. 7, 72 y 332-); dichas normas continúan siendo infringidas muchas veces por parte de los mismos Estados; y queda aún mucho camino para recorrer en esta materia. Sin embargo creo que se ha sentado un precedente, tal como pretendía el Juez Tizio, y en la actualidad sería inconcebible pretender que todos los régimen jurídicos son “legales” o se ajustan a la pretensión del Derecho. “Entre derecho y moral existe una relación conceptual, es decir el sistema jurídico no puede existir sin la pretensión de corrección moral de su regla de reconocimiento (...) ninguna sociedad puede mantener su cohesión si no cuenta con una estructura jurídica que establezca dogmáticamente qué es lo que en ella se considera justo. Todo jurista práctico, tanto en su función interpretativa como legislativa, está sujeta a esta estructura dogmática, que es justamente la que posibilita la convivencia al permitir la coordinación de las acciones de los individuos que integran un colectivo cualquiera”. (Garzón 2006:121)


En la actualidad nadie duda que el derecho existe para regular la vida en sociedad, atendiendo principalmente a los más desvalidos o desfavorecidos. Tampoco se puede discutir la necesidad de un sistema normativo unificante entre los distintos Estados - nación, ya desdibujados por las inmensas redes tejidas mediante la globalización; que no puede responder a la tradicional concepción del espacio - tiempo restringido a un momento y un lugar. En la actualidad todos los Estados, por más asilados que pretendan ser, están interconectados y deben regirse por principios y valores comunes (que más allá de que sean recogidos o no por las normas materialmente dictadas dentro del territorio de uno de dichos estados) que regulen las relaciones de los integrantes de la “aldea global”. Ya que en algún sentido las personas “tienen las mismas necesidades, las mismas percepciones sensoriales, y las mismas reacciones frente al mundo que lo rodea; aunque el contexto sea determinante (Guibourg, Ghigliani y Guarioni 1987:34). Estas necesidades, percepciones, reacciones y razones comunes, permiten que los seres humanos podamos coincidir mayoritariamente, en la existencia de determinados valores que no pueden ser contradichos por las normas creadas dentro de nuestra sociedad particular.


Es así que la norma sólo cobra vida en su aplicación. Y la ley debe “completarse (...) para que surja el derecho real [mediante] el acto creador que realiza el [juez]. No solo ha de tener en cuenta la ley y el caso, sino que tiene que someterse a sí mismo a reflexion”. (Kaufmann 1997:142) que debe basarse a su vez en los principios racional e internacionalmente reconocidos como necesarios para regular y contrarrestar los abusos a los que puede llegar a tender la “mente humana”.


No condenar a los acusados, implicaría aceptar la teoría anarquista propuesta por Feyerabend que postula que “todo vale”. Si bien esto puede ser cierto y muy productivo en algunas áreas científicas; no puede dársele cabida a este principio dentro del derecho ya que atenta contra el principio superior de la dignidad humana, incuestionable e inderogable. El Derecho además, sería la contracara de la anarquía.


Tal como afirma Alexy es necesaria la existencia de “un derecho justo, razonable, motivado [por] la complejidad de las interacciones humanas y los derechos con el máximo rigor procedimental”. (Pinto 2007:389).


Es por ello que “las normas o sistemas jurídicos que no satisfacen un determinado criterio moral, sin dejar de ser tales, han de considerarse jurídicamente deficientes”. (Pinto 2007:392) Y sí son deficientes no pueden ser aplicadas; la deficiencia viene dada por el desconocimientos de los criterios morales.

Sí no condenamos las acciones cometidas por el régimen nazi (entre tantos otros régimen, de los que venimos teniendo noticia desde la conquista y colonización de América) estaríamos dejando la puerta abierta para que cualquier grupo de personas que pudiera efectivizar su dominación impusiera cualquier tipo de norma, sea esta justa o no. Y tal como afirma Kaufmann siguiendo a Alexy, el sistema jurídico no responde exclusivamente a “un problema de saber, sino que es ante todo un problema de poder” (Pérez 1994:531); poder que emana del consenso acerca de la legalidad y legitimidad de las normas jurídicas; consenso que se logra mediante la convicción a través de argumentos; que emana generalmente de la élite social. Sarlo estipula la necesidad de tener en cuenta que “La norma es, por así decirlo, una formulación normativa interpretada” (Francolino, Trabanco y Sarlo 2016:52). Cuya interpretación no podemos dejar exclusivamente en manos de una masa dominante que responda a un contexto histórico, subyugado a determinados intereses y utilidades.

Por encima de estos cambios sociales (cada vez más drásticos dentro de esta “modernidad líquida” -como afirma Bauman-) e intereses personales o de pequeños grupos que puedan pretender someter a otros seres humanos; deben existir normas más o menos estables e inmutables que reconozcan y garanticen la equidad real entre los seres humanos, proveyéndolos de derechos inalienables, incuestionables e inmodificables por la voluntad de un grupo determinado dentro de una sociedad determinada. Dichas normas además deben basarse en criterios racionales, críticos del status quo y que tengan como objeto real y primario proteger a los más indefensos.


Por todo lo expuesto, condenaría y condeno cualquier acto que atente contra los Derechos Humanos, sea cual fuere el momento en que se hubieren cometido; existiera o no norma que lo establezco, ya que de lo contrario cualquier grupo que consiga legitimar sus reglas dentro de un territorio determina; podría arremeter contra los derechos ya adquiridos. Hemos tenido numerosos ejemplos de esta situación a lo largo de la historia nacional e internacional; considero que no es necesario seguir experimentado


b. Comente las siguientes afirmaciones:

i. “¿Qué diferencia hay entre las normas del ordenamiento nazi y las de una organización delictiva como la mafia, sí no es que las primeras desconocen en forma más radical los principios de justicia y moralidad fundamentales?”

ii. “Entendemos por seguridad jurídica la seguridad del Derecho mismo que requiere cuatro condiciones: a) que el derecho sea positivo o estatuido en leyes; b) que sea un derecho seguro: basado en hechos y no se remita a juicios de valor del Juez mediante criterios generales como buena fe o buenas costumbres; c) que los hechos en que se basa el derecho puedan establecerse con el menor margen posible de error; d) el derecho positivo no debe hallarse expuesto a cambios demasiado frecuentes.”


Una y otra afirmación refieren al iusnaturalismo y al positivismo jurídico respectivamente.

La primera de ellas, expresada por el Juez Sempronio compara el derecho nazi con las normas internas que puedan recaer sobre una organización delictiva, donde pone como ejemplo la mafia. Plantea esta interrogante como una crítica al positivismo que postula en líneas generales que sin importar los valores morales que las normas contengan, deben ser aplicadas si fueron creadas por los mecanismos establecidos en el Estado del que se trate, y siempre y cuando continúen vigentes.

 El iusnaturalismo, corriente a la que representa esta frase considera que una norma que contraría el derecho natural; no debe ser nunca establecida como norma jurídica, y por lo tanto no debería ser acatada; ya que de hacerlo sería un absurdo; tal como considerar que las normas que establezca la mafia puedan ser aceptadas y acatadas.


La segunda,hace referencia a los principios de legalidad y efectividad en los cuales se basa el positivismo; y que se traduce en “seguridad jurídica”. Para conseguirla es necesario tal como se establece: la existencia de un “derecho positivo estatuido en leyes”; “basado en hechos [fehacientemente probados] y no en valores”; “estable”. Estos valores son los que otorgan seguridad jurídica y garantizan el orden dentro del Estado de Derecho.


Considero que tanto una como otra postura deben ser relativizadas: ni todo “Derecho Natural” es realmente incuestionable (por ejemplo: el derecho a la propiedad privada); ni todo Derecho Positivo debe ser despreciado a priori si no se ajusta al “derecho natural”. 


Tal como afirma Pérez “El peligro de dogmatismos que implica el que el Derecho apele a categorías morales (...) universales e inmutables (...) corre el riesgo de hipostasiar como principios de moralidad válidos (...) el sistema de creencias e intereses de quienes detentan el aparato jurídico y político. (...) No menos inquietante resulta la alternativa opuesta de un total relativismo ético conducente al nihilismo y la abstinencia de valores (...) intersubjetivismo axiológico cifrado en el reconocimiento de la posibilidad de que la razón práctica llegue a un consenso abierto y revisable, sobre el fundamento de los valores ético - jurídico. (...) Lejos de traducirse en fórmulas abstractas y vacías, recibe su contenido material del sistema de necesidades básicas (...) que constituyen su soporte antropológico”. (Pérez 1994:531)


Ni una teoría ni otra son “incuestionablemente correctas”; pero nadie puede negar la necesidad imperiosa de establecer criterios generales, más allá de la voluntad de las personas.


Bibliografía


- Farrel M. “¿Discusión entre el Derecho Natural y el Positivismo jurídico?” Universidad de Buenos Aires. 2000 Recuperado de https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/11501/prologo_Peces_2000.pdf 

- Francolino L.; Trabanco A.; y Sarlo O.: “Epistemología del Derecho: conocimiento, comprensión, interpretación y argumentación” 2016. Recuperado de: https://publicaciones.fder.edu.uy/index.php/me/article/view/129.

- Garzón E. “Algo más acerca de la relación entre Derecho y Moral” Revista Doxa n° 8. 2006

Recuperado de https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/10802/1/Doxa8_06.pdf   

- Guibourg R.; Ghigliani A. y Guarinoni R. “Introducción al conocimiento científico: capítulo 1: Lenguaje”. Ed. Eudeba. Argentina, 1987. Recuperado de: http://pdfhumanidades.com/sites/default/files/apuntes/Guibourg-Ghigliani-y-Guarinoni-IPC-Cap-3-La%20Ciencia%20%281%29.pdf

- Kaufmann A. “Entre el iusnaturalismo y positivismo hacia la hermenéutica Jurídica” Universidad de Munich ACFS, núm. 17. 1997. Recuperado de http://revistaseug.ugr.es/index.php/acfs/article/view/5166/4975 

- Nino S. “Introducción al análisis del Derecho”. Ed. Astrea. Argentina, 2003.

- Peces - Barba “Prologo” 2000 Recuperado de https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/11501/prologo_Peces_2000.pdf  

- Pérez A. “Derecho, Moral y Política: tensiones centrípetas y centrífugas” Revista Doxa 15-16 vol. II. 1994. Recuperado de https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/10638/1/doxa15-16_24.pdf 

- Pinto J.  “La teoría de la argumentación jurídica en Robert Alexy”. Universidad complutense de Madrid. 2007

- Weston A. “Las claves de la argumentación”. Ed. Ariel, 2006.





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