Bares y almacenes - Montevideo Antiguo
Almacén "Del Patriota". s/f.

Bar. Año 1892.

"Café y Bar la Proa", ubicado en la zona del Mercado del Puerto. Calles Pérez Castellano, Piedras y Yacaré. Al fondo a la izquierda se observa el antiguo edificio de Aduanas. Año 1915.

"Confitería del Telégrafo". Año 1927. Inaugurada en 1886, la "Confitería del Telégrafo de Santo Rovera y Ca." fue punto de reunión de las familias montevideanas. Ubicada en la calle 25 de mayo y Juan Carlos Gómez, (donde actualmente se encuentra el edificio de la Junta Departamental de Montevideo) se destacaba por su salón de té rodeado de espejos y por su gran depósito de vinos finos. En los mediados del siglo XX funcionó en la planta baja un gran bazar y en el piso superior un establecimiento de baños turcos.

"Café Independencia". Plaza Independencia, lindero con el Palacio Salvo. Inicios de los años veinte. El "Café Independencia" se ubicaba frente a la Plaza Independencia, lindando con el Palacio Salvo. Constituyó uno de los típicos cafés de billares montevideanos de las primeras décadas de siglo.

Café y Confitería "La Giralda" en demolición, vista desde la esquina de la calle Andes y la Avenida 18 de Julio. Al fondo a la derecha se observan el Hotel Buenos Aires, el Palacio Estévez y el "Café Británico". Año 1922.

Café y Confitería "La Giralda". Año 1905. El "Gran Café y Confitería La Giralda" abrió sus puertas hacia fines de siglo XIX. Se ubicaba en la Avenida 18 de Julio entre la calle Andes y la Plaza Independencia, ocupando el predio donde actualmente se erige el Palacio Salvo. El 19 de abril de 1917 el cuarteto Roberto Firpo estrenó allí el célebre tango "La Cumparsita", compuesto por Gerardo Matos Rodríguez. A principios de la década del 20' "La Giralda" fue demolida, para construirse en ese predio el Palacio Salvo.

"Café y Bar Japonés¨. Calle Sarandí y Plaza Independencia. Año 1922.

Provisión y Bar "La Giralda". Bulevar Artigas y Francisco Canaro (ex Coronel Brandzen). Atrás a la izquierda se observa el edificio de la Embajada de Israel. Año 1965. Bajo los calificativos de provisión y bar, "La Giralda" fue fundada en 1943 por los hermanos Alberto y Cándido Fernández Núñez. Ubicada en Bulevar Artigas y Francisco Canaro (ex Coronel Brandzen), siempre fue concurrida por el personal de los hospitales y sanatorios cercanos, así como por grupos de murga. Se le atribuye el haber vendido el primer cajón de Coca Cola del país. En la actualidad su local ha sido ampliado y modificado sustancialmente.

Probablemente interior de la "Confitería Del Telégrafo". Año 1920.

"Café Británico". De izquierda a derecha se observa el Palacio Estévez y la "Pasiva". s/f. El "Café Británico" se ubicaba en la Pasiva N° 728/370, frente a la Plaza Independencia, entre las calles Juncal y Ciudadela. Actualmente en ese emplazamiento se erige el Palacio de Justicia. Fue inaugurado el 29 de octubre de 1896 por sus dueños los hermanos Rosario y Jenaro Tramontano y constituyó un punto de encuentro de socialistas, escritores, periodistas, ajedrecistas y simples noctámbulos. En 1941 el Británico fue adquirido por Félix Croccia Oliva, emigrante italiano que originalmente trabajaba como lustrabotas en las inmediaciones del café. En 1955 el Británico fue demolido y Félix Croccia Oliva se trasladó al otro extremo de la plaza para instalar el café "Antequera", también hoy desparecido.

Interior de un bar. s/f.



"…en el café La Forza del Destino, sentía un gran bienestar. Pero no creo que sólo se debiera al tiempo libre, sino a que encontré una manera de apoyar un pie en un escalón que hay al costado de mi silla. Eso me da un placer físico desacostumbrado y me predispone a tolerar las personas, el lugar, la calle y las casas con su fealdad tan variada." Felisberto Hernández ¹

Durante el siglo XVIII, en pleno auge de la Ilustración, surgieron en Europa espacios de acceso público en donde, además de servirse café y chocolate importados, comenzaba a instaurarse una nueva práctica social, "transformando en costumbre cotidiana el encontrase en torno a una pequeña mesa, cambiar ideas y poner en cuestión todas las cosas…" ²

De acuerdo a este antecedente, hacia fines del mismo siglo, se instalaron los primeros cafés en tierras rioplatenses. Diferente a la taberna o al mesón, desde sus inicios trascendieron su categoría de comercio para constituir un ámbito de sociabilidad preferentemente masculino, en donde tenían lugar el billar, la timba, el canto, la filosofía, la literatura y la política.

Algunos de los primeros mostradores montevideanos -en su mayoría ubicados en el entorno de la Ciudad Vieja- llevaron nombres como el Almacén "del Hacha", el "Café del Comercio", el "Café de la Alianza","El Oriental" o "del Tuerto Adrián". En todos ellos se suscitaban eventos de diversa índole, desde tertulias, peñas y reuniones, hasta la realización de la primera lotería en 1837.

Más adelante, el establecimiento de la Guerra Grande favoreció la aparición de nuevos cafés, al tiempo que se iba perfilando por un lado una vertiente culta y afrancesada y por otro una popular, más vinculada al barrio y al suburbio. Así surgieron los boliches, herederos de la vieja pulpería o almacenes de "ramos generales" de la campaña, en donde también se despachaban bebidas. Hacia fines de siglo, algunos de los cafés más emblemáticos fueron el "Polo Bamba" (uno de los primeros cafés literarios de Montevideo), el "Tupí Nambá", el "Británico" y el "Gran Sportman".

Sobre los comienzos del siglo XX -en concordancia con la paulatina afirmación del estado democrático, la mejora en la enseñanza y de las clases medias, así como con la llegada de una fuerte corriente migratoria- surgió el popular café y bar, integrándose a los nuevos espacios de convivencia democrática del país.

En la década del cuarenta el perfil de los cafés se transformó, para pasar a ser puntos de encuentro más anónimos. Junto con las caminatas por Dieciocho y el furor del cine, surgieron los bares de tipo "americano". Los jóvenes comenzaron a concentrase en cafés como el "Metro", el "Libertad", el "Ateneo" o el "Montevideo". Se asomaban los primeros esbozos de mitificación y de añoranza en torno a la tertulia del café de los tiempos anteriores, lo que se expresaba a través de la literatura y el arte de esos años, que lo evocaban como metáfora de un modo de ser existencial de los uruguayos.

Si bien en ese entonces surgían en todas las esquinas céntricas pequeños y medianos cafés, esos fueron sus últimos momentos de esplendor. Por el contrario, los boliches (de la grapa con limón o caña y del gallego atendiendo el mostrador), comenzaron a proliferar en la ciudad. En los años cincuenta, en el contexto de un Uruguay próspero, surgieron importantes cadenas de comercios de este ramo. Algunas de las más destacadas fueron las del café "Sorocabana", las de los Torrado y las de los Tasende.

En los años siguientes, las discusiones de tono literario o artístico suscitadas en bares y cafés fueron suplantadas por el tema político. No obstante, la tertulia cultural continuó existiendo en plena década del sesenta, e incluso logró trascender las prohibiciones del período dictatorial de los años setenta hasta mediados del ochenta.

Por ese entonces, como resultado de las nuevas corrientes modernizadoras que adquirían vigor en la ciudad, los valores arquitectónicos originales de estos comercios comenzaron a ser sensiblemente afectados. Muchos desparecieron o fueron reformados de acuerdo a pautas que privilegiaban lo funcional o respondían a estereotipos del extranjero, sin conservar, en muchos casos, su estilo original.

¹Citado en MICHELENA, Alejandro, "Cafés de Montevideo", Arca, Montevideo, 1994, Pág. 90

²Nery González en, DELGADO APARAIN, Mario, "Bares y cafés en la memoria de la ciudad", Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2005, Pág. 8.

Bibliografía: BARRIOS PINTOS, Aníbal, "Pulperías y cafés", en Acción, Montevideo, junio de 1973; "Ciudad Vieja, barrio del alma. Crónicas y evocaciones del primer barrio", Ediciones "El Hacha", Montevideo, 2001; DELGADO APARAIN, Mario, "Bares y cafés en la memoria de la ciudad", Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2005; MICHELENA, Alejandro, "Cafés de Montevideo", Arca, Montevideo, 1994; www. letras-uruguay.espaciolatino.com/a.htm

*Agradecemos la colaboración del Arq. Leonardo Gómez y del escritor Alejandro Michelena.

Investigación Histórica: Alexandra Nóvoa.
























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